¿Qué pasa con los paisajes?

Actualizado: 23 de ene de 2019



No entiendo lo que le pasa a la gente con los paisajes.

Se deleita viendo fotos asombrosas, donde los colores y las formas impactan. El lugar se ve maravilloso, un sueño. El deseo de estar en ese lugar es incontenible, la imaginación empieza a trabajar y se sienten en ese mismo lugar donde está la cámara, apreciando todo alrededor. Respiran profundo, agudizan el oído para reconfortarse con el canto de los pájaros, no dejar escapar ninguna posibilidad de deleitar los sentidos…

Pero de golpe algo ocurre. Viene a sus mentes la posibilidad de… ¿Será real? Esto debe ser Photoshop. No puede ser tan maravilloso. Yo una vez estuve ahí y no era así. Y comienzan los cuestionamientos.

¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que rompió ese momento mágico que estaban disfrutando? Quizás esa idea loca de que la foto sólo refleja la realidad y que la realidad no puede ser tan maravillosa. Quizás mi cámara no me permite hacer fotos así. Quizás la envidia de no poder hacer ese tipo de fotos, jajaja.

Los espectadores (incluidos muchos colegas) deberían entender que los paisajes son regalos del fotógrafo para todos aquellos que quieran disfrutarlos. Un regalo de lo que sólo él pudo ver o, mejor dicho, lo que pudo percibir en ese momento. Todo lo que le paso por su cabeza cuando estuvo ante esa situación. Porque él sabe que el espectador nunca va a estar en esa situación, en ese preciso momento siendo atravesado por esas sensaciones que lo impulsan intempestivamente a tomar su cámara.

La maravilla que el fotógrafo estaba viviendo tiene que representarla con su cámara. Y ¿Cómo capturarlo? ¿Cómo hacer cuando es tan grande lo que se vive ante tanta maravilla, que la cámara no alcanza? Porque tu cámara lo único que va a hacer es registrar lo que le tiende delante suyo. Y hay mucho más que eso para contar. Hay formas más bonitas de contarlo.

Ahí comienza la búsqueda de parte del fotógrafo: El punto de vista, el ángulo de toma, la distancia focal apropiada, la exposición para las luces o para las sombras. ¿Trabajo en raw para después recuperar detalles? ¿Espero unos instantes hasta que el sol se acomode en determinado lugar? ¿Incluyo en mi encuadre tales elementos o no?

Esta búsqueda termina en la computadora donde utiliza todos los recursos de los que dispone para poder representar eso que vivió, porque ese es el regalo, el regalo de lo que sintió en ese momento.



Yo sé que muchos se exceden en Photoshop (Y otros se quedan cortos, jeje). El aprendizaje, el conocimiento van a ir formando el criterio para expresarse visualmente mejor. Es importante darse cuenta de que un paisaje no siempre es un documento. La mayoría de las veces no lo es (Sobre todo para las agencias de viajes. Jeje).

Aceptemos el regalo que nos dan los fotógrafos. Disfrutemos esa imagen y anhelemos la posibilidad de poder vivir una situación similar en ese lugar o en otro pero lo importante es sentir.

¡Saludos amigos!

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© 2019 Todos los derechos reservados por Gustavo Pomar Fotografía.

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