© 2019 Todos los derechos reservados por Gustavo Pomar Fotografía.

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El archivo Raw, es una mentira.


Si estás entre los “hipertécnicos”, ya te veo venir, con la espada en la mano para cortarme la cabeza, jajajaja. Pero ¡Detente! Lee primero mis argumentos. ¿Por qué digo que el archivo raw es una mentira, cuándo muchos dicen que el raw es la única verdad?

Porque cuando abro los archivos para procesarlos en Adobe Camera Raw, lo que estoy viendo no es lo mismo que vi con mi ojos: Le falta contraste, los colores son apagados y la definición no es la mejor ¡Ojo! Sé que tampoco es veradad lo que me muestra la pantalla de LCD trasera de mi cámara la cual está configurada en “jpg vibrante”


En definitiva: Lo que me muestran la pantalla de LCD de la cámara y la pantalla de mi ordenador cuando abro la imagen en Cámera Raw no es lo que vi en el momento de fotografiar. Y si lo que quiero trasmitir es la sensación que me produjo el objeto o sujeto fotografiado, la percepción que tengo con respecto a eso; voy a tener que editar la imagen en algún programa para que sea una representación de lo que visualicé, de esa percepción que me motivó a fotografiar.

Entonces ¿Para qué algunos piden ver el archivo raw de una imagen? ¿De qué les sirve verlo?

El punto al que quiero ir, es este: Hasta el momento no hay una cámara fotográfica que me permita ver una imagen tal cual yo la veo en "mi realidad". Esto se debe a muchos factores, desde los fisiológicos hasta los emocionales. Esa aparente falencia la suplimos editando, llevando la imagen capturada a lo más parecido posible con la imagen visualizada.


¿A qué voy con esto? A que la única razón para pedir ver los archivos raw de una foto que se exhibe ya editada, es la curiosidad ¡De chusmas que son, no más! Diríamos en Argentina. ¿Qué se puede evaluar más allá de la exposición, si está sobreexpuesta o subexpuesta? Nada más.

Algunos dicen que es para aprender. Para aprender hay que leer, estudiar, hacer cursos, practicar, ensayar. No van a aprender viendo las diferencias de la foto editada y sin editar. Cualquiera que sabe editar, no necesita pedir el raw para saber qué hizo el autor, lo puede decodificar conociendo las herramientas, ése es el punto, SABER PARA ENTENDER. ¡Dejen de pedir ver los archivo raw!

Lo único que logran con eso es que se pierda el encanto, la magia que el autor le puso a su obra. Cuando uno fotografía, lo hace con un resultado en mente y ese resultado es el que plasma y eso es lo que muestra. Para mi lo que exhibo son mis originales, porque eso es lo que yo vi, no importa lo que ve mi cámara, lo que importa es lo que veo en mi alma y luego represento en la imagen.

Darle más importancia el soporte que a la obra final es una falta de respeto. Porque el autor utiliza el soporte para expresarse, pone toda una carga emocional en esa imagen y el resultado es lo que quiere compartir. Con ese resultado obtenido es con el que pretende que se emocione el espectador, no con su habilidad de manejar programas de edición.

Pedir que muestre el archivo raw es una forma de decirle al autor: “No me importa el resultado final.” “Quiero ponerte a prueba para ver cuáles son tus verdaderas habilidades: ¿Qué lograste en la captura y qué después?” “¿Sos realmente un fotógrafo o sólo editor?”.


La fotografía es resultado y el resultado es la confluencia de: primeramente, la idea y después la técnica, la iluminación, la composición, la edición, la comunicación, la estética, etc. puestas al servicio de lograr ese resultado.

No van a aprender nada viendo los archivos raw, ahí no está lo importante. Lo importante está en la cabeza del autor y eso hay es lo que tratar de develar.

Hasta la próxima.

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