Necesitamos del arte, necesitamos de la belleza.


El arte es, básicamente, tomar lo ordinario y transformarlo en extraordinario. Su finalidad debería ser producir belleza como un bálsamo para el alma porque ésta es una necesidad espiritual. Por lo menos así lo creyeron varias corrientes artísticas a lo largo de la Historia. ¿Por qué necesitaría belleza el ser humano? La miseria, el caos, la inmundicia, la chabacanería, la degradación, la corrupción con la que convivimos día a día nos hunde cada vez más en la desesperanza. Regodearnos en todo eso a lo único que nos lleva es a ver cuan bajo podemos caer. Basta con prestarle atención por unos momentos a cualquier medio “informativo” para entender por qué cada vez hay más gente que sufre de depresión. La belleza en el arte puede elevarnos a una instancia mejor, ofrecernos una alternativa. No se necesita un tipo de arte que me muestre más inmundicia de la que ya hay a nuestro alrededor (Eso ya lo vemos con nuestros propios ojos). No se necesita de “artistas” que expongan basura o simplemente objetos ordinarios que se transforman en obra de arte por el simple hecho de estar en una galería de arte pero fuera de ese ámbito vuelven a ser tan ordinario como antes de entrar. Además que pensar en cosas buenas y agradables es una necesidad espiritual, queda demostrado por lo que el apóstol Pablo le aconsejaba a los Filipenses como forma de mantenerse en paz: “Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. Fil.4:8 DHH

¿No es eso lo que recomienda hoy también la ciencia como forma de mejorar la salud? Se necesitan artistas que transformen lo ordinario en extraordinario, lo feo en bello, lo despreciable en admirable. Que produzcan obras que me permitan creer que puede haber algo mejor. Eso tiene un valor único. Se necesitan artistas que alimenten nuestra alma con nutrientes positivos. Propongámonos hacer dieta del arte chatarra.

¡Hasta la próxima!


© 2019 Todos los derechos reservados por Gustavo Pomar Fotografía.

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